A TRAVÉS DE LAS PALABRAS.

Tengo 20 años, y soy estudiante de Publicidad y Relaciones Públicas en la UAB, Barcelona.

Actualmente, experimentadora nata sobre cómo conectar arte, creatividad, comunicación, publicidad y escritura.

sábado, 15 de junio de 2013

¿Cuánto de mí me queda dentro?

Es extraño, pero ninguno de nosotros sabe realmente qué quiere ser (es muy importante que asintáis y sonriáis ante esta hipótesis, o de lo contrario me veré obligada a reconocer que tengo serios problemas mentales; gracias por vuestra indudable comprensión). Últimamente defino mi fase vital con el nombre de “mutación”. Normalmente, lo bueno muta en malo, lo lógico muta en abstracto… lo bello muta en lo horrendo y estrafalario. Tengo problemas de identidad. ¡Uau, menudo secreto! Creo que no voy a dejar de crecer nunca, y por favor que ojalá sea cierto. No hablo de estatura, por desgracia… Mi mente, en cambio, es la que se está estirando como un chicle Boomer, como uno de marca, uno de los buenos. ¿Sinceramente? Me da miedo llegar al punto en el que el chicle a) se rompa, b) estalle en mi cara. Aunque bien mirado, ¿por qué tendría que suceder una desgracia de tan grandes magnitudes y manchar mi cara y, quizá, embadurnar mi pelo, que acabaría teniendo que ser cortado en medida de emergencia?

No estoy nada convencida de que algún llegue a saber qué soy. En según qué circunstancias el abuso que hago de la lógica acaba por hacer saltar la barrera, por provocar la desconexión de la neurona y por llevarme al otro lado del manantial, al de las piedras rosas y el agua púrpura. ¿Soy más yo ahora o antes? ¿Cuánto de mí me queda dentro? ¿O estaré vacía y soy yo la que entro en mí?

No me hagáis caso, creo que soy una escritora fracasada con mucho tiempo y pocas ganas: insomne, jodidamente lógica, vulnerable, cabezota y asocial. Si alguien leo esto, que se manifieste y me explique de una vez de dónde viene ese dragón que me saluda desde la ventana.