Es
extraño, pero ninguno de nosotros sabe realmente qué quiere ser (es muy
importante que asintáis y sonriáis ante esta hipótesis, o de lo contrario me
veré obligada a reconocer que tengo serios problemas mentales; gracias por
vuestra indudable comprensión). Últimamente defino mi fase vital con el nombre
de “mutación”. Normalmente, lo bueno muta en malo, lo lógico muta en abstracto…
lo bello muta en lo horrendo y estrafalario. Tengo problemas de identidad.
¡Uau, menudo secreto! Creo que no voy a dejar de crecer nunca, y por favor que ojalá
sea cierto. No hablo de estatura, por desgracia… Mi mente, en cambio, es la que
se está estirando como un chicle Boomer, como uno de marca, uno de los buenos. ¿Sinceramente?
Me da miedo llegar al punto en el que el chicle a) se rompa, b) estalle en mi
cara. Aunque bien mirado, ¿por qué tendría que suceder una desgracia de tan
grandes magnitudes y manchar mi cara y, quizá, embadurnar mi pelo, que acabaría
teniendo que ser cortado en medida de emergencia?
No
estoy nada convencida de que algún llegue a saber qué soy. En según qué
circunstancias el abuso que hago de la lógica acaba por hacer saltar la
barrera, por provocar la desconexión de la neurona y por llevarme al otro lado
del manantial, al de las piedras rosas y el agua púrpura. ¿Soy más yo ahora o
antes? ¿Cuánto de mí me queda dentro? ¿O estaré vacía y soy yo la que entro en
mí?
No
me hagáis caso, creo que soy una escritora fracasada con mucho tiempo y pocas
ganas: insomne, jodidamente lógica, vulnerable, cabezota y asocial. Si alguien
leo esto, que se manifieste y me explique de una vez de dónde viene ese dragón
que me saluda desde la ventana.
No permitas que nadie te diga que tus letras no valen, las palabras y la forma con las que las usamos, las hacen unicas... Todo lo que sale desde el corazon, es digno y admirable...
ResponderEliminarbesos
pd. te dejo tu taza de cafe donde siempre...