A TRAVÉS DE LAS PALABRAS.

Tengo 20 años, y soy estudiante de Publicidad y Relaciones Públicas en la UAB, Barcelona.

Actualmente, experimentadora nata sobre cómo conectar arte, creatividad, comunicación, publicidad y escritura.

martes, 18 de enero de 2011

Barcelona.

A menudo los escritores plasman en sus obras los paisajes que envuelven su sueño y las sensaciones que individualmente desarrollan en cada uno de esos lugares. De hecho, he leído más de una novela que recorre con las palabras esta ciudad. Barcelona.
La conocida como ciudad condal, con esas construcciones fuertes que franquean anchas avenidas y que, de repente, quedan aprisionadas entre estrechos callejones. Son vigilantes de un mundo que, más abajo, vive diariamente con las prisas y el ajetreo propios de una gran capital. Las calles, asfaltadas por adoquines que resuenan con las pisadas de la gente de este siglo, esconden cierta magia. Si te detienes en el centro del movimiento es verdaderamente fácil revivir a las personas que, en blanco y negro, han sido plasmadas en cientos de fotografías admirando ese lugar. Tengo grabados en la retina antiguos retratos de bellas mujeres con corsés imposibles y vestidos que resbalan con gran volumen hasta los pies; y que cogen del brazo a hombres con bigotes delicados y trajes negros. Ellos marcan el pasado de una ciudad que viaja en coche de caballos y deja voces con eco entre los edificios.



Hoy, las Ramblas tienen un nuevo olor a chocolate caliente. Resulta hechizante la cantidad de gente diferente que se cruza en el camino, las infinitas formas de vestir o los idiomas que se acercan y se alejan con la misma fugacidad. Todos llevamos cámaras. No importa cuántas veces se haya visto la fachada del teatro del Liceo, o qué días se haya observado el dragón oriental que hay en lo alto de aquella farola.
Las estatuas humanas no cambian con el paso del tiempo. Quizá ahora hay más, tal vez se colocan más juntas, pero sigue estando ese hombre sin cabeza que olvida en la calle el sombrero y las gafas a la hora de comer. Son seres terribles y admirables a la vez.
Aunque entre tantos estímulos sí que hay cosas que cambian, y ciertos grupos de desconocidos firman en catalán su desacuerdo con el cambio de la reforma hecha en las Ramblas. Es una unión que no se ve todos los días, y la verdad es que una familia todavía ha podido comprar una nueva mascota.
Pero todavía hay más vida en la enorme avenida. Varias floristerías venden ramos de flores para compartir con un amante invisible al que poder enseñar este mundo desde el principio. Sin impresiones previas, enseñarle a verlo con los mismos ojos limpios con los que se le escribe, y guiarlo así por las calles repletas de historias y de romances.
Más adelante, unos cuantos lienzos son manchados con lápiz de carboncillo para crear degradaciones o verdaderas obras de arte.

La magia de las Ramblas eclosiona en el puerto que marca su final. Allí, el olor a comida caliente se hace aún más fuerte, y las barrigas impecablemente blancas de las gaviotas sobrevuelan las cabezas de los transeúntes. Su canto insistente acompaña al mar sin olas, y es allí donde acabo y permanezco; con el pelo imposiblemente enredado de viento y sal.


(A.M.)

3 comentarios:

  1. Me gusta mucho tu forma de poetizar la realidad, cada blog tiene algo especial y para mi esto es lo que define al tuyo,me alegro de que me hayas dado tu enlace,te sigo.

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  2. Wow, que puedo decir, me encantó!
    Gracias por aquel consejo que dejaste en mi Blog.
    Espero poder leer tu próxima entrada.
    Salu2

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  3. Enhorabona pel teu blog. Escrius molt bé. T'he vist a la tafanera i et dono la raó. Un blog es una bona plataforma per practicar l'escriptura (jo ho intento però no tinc la teva habilitat) i promocionar-te. Endavant, et segueixo.

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