Cuéntame, hablemos de nuestros sueños y de nuestras ilusiones, en esta noche en que es tarde y nadie nos está escuchando.
Cuéntame, que es sábado noche y se acerca la hora débil, la hora de las lágrimas y de la soledad, que la música empieza a ablandarme.
Cuéntame, que quiero escuchar el susurro de tu voz acompañando este millón de caricias sobre el sofá.
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