Y lloré lágrimas de hielo. El corazón abierto, vacío. La barriga devorándose ella misma de tanta hambre. Ni un solo copo de ilusión en el aire.
La mente en blanco, conjeturando quizá un sinfín de palabras hirientes. El puñal en el pecho, donde no duele. La nada; un precipicio. El llanto del bebé ensordeciendo a lo lejos.
El silencio dentro de mí. El no decir, el no sentir en absoluto. El haberse muerto la raíz del diente.
Nunk me habia planteado komentar nada xro llevo hechándole un vistazo al blog dsd febrero y la verdad sq no ha parado d sorprenderme.
ResponderEliminarA veces es dificil dejar de escuchar ese llanto a lo lejos
ResponderEliminarSaludos ^^