A TRAVÉS DE LAS PALABRAS.

Tengo 20 años, y soy estudiante de Publicidad y Relaciones Públicas en la UAB, Barcelona.

Actualmente, experimentadora nata sobre cómo conectar arte, creatividad, comunicación, publicidad y escritura.

domingo, 28 de agosto de 2011

ABC

La mirada perdida. La mirada fija en un punto de fuga. Como vestido, un silencio denso y quebradizo. Movimientos mecánicos: abrir una puerta; sentarse.

Edificios de mil pisos se perfilan sobre las nubes, claras en un punto, de desgarradora tormenta en otro. Entre las tinieblas, entre dos masas grises, un espacio abierto propio del atardecer de un verano. El cielo se mueve más rápido que nuestro coche, pero justo al ritmo de la música de mi mp4. El mundo anda, con prisas, con tropiezos, con descuidos, con miedo, con descaro. Los mil pisos siguen perfilados, ahora son rojos, ahora no tienen más que el gris del cemento.
Fuera de la burbuja de los pájaros, las nubes y la música, el abrupto silencio hiere los oídos. Ahora soy yo quien camina por la calle, con curiosidad, con intriga, con inseguridad y con baja autoestima. Mil ojos me miran y ninguno me ve. Primero el pie derecho, luego el izquierdo, primero el derecho, luego el izquierdo, primero el dere… Es sumamente lento; y silencio. Música en mi cerebro. Curiosidad en mi mirada esquiva y viajera.




Los minutos avanzan porqué sé que hay alguien empujándolos. Nos adelantan, nos gritan; los niños echan a correr en línea recta. Luces de feria y olor a dulces y a gente contenta. De vez en cuando se ve pasar una sombra, algún que otro ser extravagante que se arrastra a través de los puntos muertos de los focos.


El gris del cielo cae sobre las aceras, y unos corren, y pocos llevan paraguas, y yo abro los brazos y tiro el cuello hacia atrás y mi boca una sonrisa. “Soy la reina del mundo, la princesa sin reino, el ser sin sombra, la identidad sin nombre”. La sonrisa en mi boca. Giro sobre mí misma y ahora mismo sólo existo yo. La oscuridad, la noche, la lluvia y sus sigilosos sonidos.

De vuelta a casa la realidad vuelve a hacerse densa; lenta.

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