¿Ves esa estrella que observo?
¿No?
Tienes razón, es demasiado pequeña.
Hay una bicicleta en mi calle iniciando su cuesta abajo. No ha perdido sus frenos, pero su dueño invisible no puede accionarlos, y la bicicleta baja, cada vez más rápida en dirección contraria al tiempo. Ese maldito amigo incapaz de hacer el favor de detener las ruedas, de dejar que giren ahora a tal velocidad que la gente de la acera se pegue al muro más cercano. Y es que parece que en cualquier momento pueden perder su soporte, y huír libres arrasando bajadas a su paso.
Pero ha llegado a un terreno llano, y parece que no falta ninguna de sus piezas. El dueño invisible la recoge ya una vez abajo, y prosigue su camino por la recta carretera.
Condenado por el tiempo, que brilla en sus ojos con extraña madurez.

Eso fuee deemasiadoo lindoo¨*-*
ResponderEliminarMEE REE ENCANTAA TU BLOG y esoo que reeciien lo descubrii xdd.. lo encuentro, nose, HERMOOSOO!
Pasaate por el mioo, besoos :)
deberiamos poder controlar el tiempo a nuestro antojo. la vida sería mucho más facil así. xD
ResponderEliminarme gusta el texto ;)