A TRAVÉS DE LAS PALABRAS.

Tengo 20 años, y soy estudiante de Publicidad y Relaciones Públicas en la UAB, Barcelona.

Actualmente, experimentadora nata sobre cómo conectar arte, creatividad, comunicación, publicidad y escritura.

domingo, 8 de agosto de 2010

Fuerza.

Todas las enfermedades que hoy en día son consideradas extrañas, inexplicables, tienen algo en común. Las personas que las padecen se apagan, lentamente.
No padecen absolutamente ningún síntoma externo, ni tan siquiera las tan abundantes magulladuras en el cuerpo que suelen sufrir los pacientes terminales, sin causa aparente, debido a la mera debilidad de sus cuerpos. En estos inusuales casos no se pierden facultades mentales, e incluso he visto grandes atletas elevando copas sobre sus cabezas hasta el mismo momento de su caída.

Sin embargo, sus emociones se extinguen como el ritmo de las olas en la orilla. Silenciosas, se van retirando hasta quedar guardadas en el alma, donde nacieron años atrás, enérgicas y exuberantes, con la llegada del nuevo ser a la vida. Sus corazones laten cada segundo más despacio, aunque tardarán días, meses o incluso años en detenerse completamente. Sus voces son cada vez más leves, flojas, translúcidas. La vida que albergan esos cuerpos se va despidiendo de la luz, sin apenas darse cuenta y sin poder recuperar los gritos, las sonrisas sinceras, la fuerza.



Aunque, como digo siempre, la humanidad está ciega y yo les grito mis palabras al oído para que las vean.

Redactado por el doctor Hernández, del Hospital San Pablo, Barcelona.



(Ainoa Marco de la Torre)

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